España afronta hoy un episodio crucial de su historia reciente. La clave pasa por convertir estos momentos de coyuntura económica adversa en la oportunidad para la transformación estructural y sistémica que le permita ser un país plenamente adaptado a las nuevas realidades de mañana y pasado mañana. Del éxito de esta transformación, dependerán el futuro de los españoles y su papel en el mundo.
Por la trascendencia de este momento de oportunidad, la Sociedad Civil debe asumir sus papeles, alternativos o complementarios, de catalizador, motor y tractor del cambio. Para ello, el primer paso radica en ayudar al país a encontrar, desde la Sociedad Civil, la respuesta a preguntas clave: primero, cómo está España hoy y por qué y, segundo, cómo se puede contribuir entre todos a sentar las nuevas bases de la España admirada del futuro. En este contexto y para este propósito, nace esta iniciativa llamada TransformaEspaña.
Para encontrar respuestas colectivas a las preguntas anteriores, la iniciativa se ha propuesto destilar, fundamentalmente desde una óptica económica, las visiones de cien personas destacadas de la Sociedad Civil española. Estas personas se han agrupado en dos colectivos complementarios: expertos temáticos (cincuenta especialistas de contrastado prestigio en temáticas relevantes) y líderes empresariales (cincuenta presidentes y consejeros delegados de empresas). Para mitigar la eventual subjetividad y posible emocionalidad de las opiniones recibidas, se ha combinado esta “inteligencia colectiva” con el estudio analítico basado en datos.
En relación con la muestra elegida, han sido esenciales dos características. Primero, era clave la plena transparencia a la hora de exponer opiniones libres y no sesgadas. Esto se ha conseguido mediante conversaciones individuales, privadas y anónimas1. Segundo, era fundamental buscar representatividad en la muestra. Para ello, se ha elegido a personas de diferentes regiones, ámbitos de actividad, sensibilidades políticas, generaciones y sexos. En el caso de los expertos, la representatividad se refuerza eligiendo a expertos en las temáticas relevantes para el diseño de un país, y contando con más de un experto por temática. En el caso de los líderes empresariales, se refuerza mezclando dueños de empresas y emprendedores con gestores empresariales; y combinando empresas fundamentalmente grandes con medianas y pequeñas.
Un momento clave de oportunidad:
Los momentos presentes de incertidumbre y adversidad no tienen que impedir a los españoles levantar la mirada para darse cuenta de la gesta colectiva que han logrado en la historia reciente del país. Esto va mucho más allá de hitos históricos tan retadores como la entrada en la CEE, el cumplimiento del Tratado de Maastricht y la subsiguiente incorporación al Euro. Lo realmente fundamental de lo que se ha conseguido es la transformación socioeconómica profunda que el país ha logrado. Dicha transformación se puede ver, por ejemplo, en la evolución relativa de tres aspectos clave: • El paso de un país mayoritariamente aislado, pobre, rural, agrícola y analfabeto, a una Sociedad del Bienestar comparativamente mucho más abierta, rica, urbana, diversificada e ilustrada (tres datos a modo de ejemplo de las últimas dos décadas: duplicación del PIB per cápita; crecimiento en un 148% de los titulados superiores; paso de una población activa de menos de 16 millones de personas a una de más de 22). Desde esta perspectiva, la lectura podría ser la siguiente: España ha entrado en el grupo de los países más desarrollados del mundo.
• La integración plena y participación activa en la arena económico-financiera global, unida al pleno anclaje en Occidente (nuevamente, tres datos ilustrativos de las últimas dos décadas: en el ranking Fortune Global 500, crecimiento en un 50% del número de multinacionales españolas; aparición por primera vez de empresas españolas en rankings top 5/10 sectoriales mundiales; incremento de la inversión directa de España en el extranjero de 300M$ a 8.500M$).
Aquí, la lectura podría ser la siguiente: las empresas y el capital financiero de España ya operan en los mercados globales y, en algunos casos, incluso los lideran.
• La consolidación de una marca-país más conocida, respetada e influyente, y el alejamiento de fantasmas y complejos del pasado (un dato revelador: en 2009, España estaba en el top 10 del Nation Brand Index y del Reputation Index). Según esta óptica, la lectura podría ser la siguiente: los españoles se han convencido de que pueden lograr sueños antes aparentementeimposibles, y se les ha empezado a reconocer y respetar por ello.
En estas y otras perspectivas socioeconómicas, la evolución es clara. Es verdad que el punto de partida era bajo en múltiples aspectos. Es también verdad que el país se ha beneficiado de fondos europeos para el desarrollo. Es cierto que la burbuja inmobiliaria de los últimos años ha distorsionado algunas lecturas. Y es igualmente cierto que, en los últimos años, varias tendencias positivas se han frenado o incluso invertido. Pero, es igualmente indiscutible que, contemplando todo el camino recorrido, los españoles se pueden alegrar y enorgullecer de haber completado un desarrollo notable.
Y de repente, más tímidamente en el 2007 y ya de lleno en el 2008 y 2009, llega la crisis interna, al compás de una crisis global, igualmente dura, aunque con ingredientes y síntomas distintos. Pensar que, en España, la crisis ha sido la causa de la necesidad de reformar cosas en el país, es errar en el diagnóstico. La situación de deterioro viene de atrás.
La magnitud del impacto de la crisis en España es simple y llanamente el resultado del alejamiento creciente entre el Modelo Productivo existente en el país y el Modelo Productivo objetivo que debería haberse adoptado para afrontar los nuevos retos y necesidades, tanto internos como externos.
Usando un símil médico, la crisis ha sido para España como la tormenta que coge por sorpresa y moja hasta los huesos al enfermo que ya lleva algún tiempo mostrando los primeros signos claros de fiebre y debilidad generalizada. Para el paciente-España, la crisis ni es el foco de la infección, ni siquiera es consecuencia única de la infección. Es además el resultado de un factor exógeno que pone de manifiesto y agrava un problema de salud que ya tenía el paciente, pero que éste no estaba percibiendo ni medicando adecuadamente.
A pesar del importante revés que han supuesto para España los últimos años, la etapa de progreso anterior a la crisis debe servir al país para mantener una enorme confianza en su capacidad colectiva de superación y adaptación a la adversidad. Por otro lado, la madurez del país pasa por ver la presente crisis no como un problema, sino como una oportunidad inmejorable.
En efecto, esta crisis se puede convertir en un excelente acicate a la hora de abordar cambios profundos y múltiples con mayor consenso, corresponsabilidad, humildad y capacidad desacrificio. Como dijo John. F. McDonnell, entonces patrón de McDonnell Douglas Corporation, «si ya es difícil que un colectivo en dificultad cambie, es prácticamente imposible que lo haga cuando exhibe todos los signos externos del éxito; sin el acicate de una crisis o un periodo de gran tensión, la mayor parte de los colectivos – al igual que la mayor parte de las personas – es incapaz de cambiar los hábitos y actitudes de toda una vida».
Antes de dar paso a la descripción de las nuevas reglas de juego que determinan el éxito o fracaso en la nueva arena global, es relevante destacar el optimismo que se desprende de las conversaciones mantenidas con los cien miembros de la Sociedad Civil. Por ello, el título de este documento habla de una visión optimista por parte de la Sociedad Civil. Este optimismo va acompañado, a pesar de ello, de una gran dosis de realismo, preocupación y seriedad. Seguramente, los conceptos de optimismo responsable o de realidad esperanzadora sean, por ende, los que mejor caractericen el estado anímico de la muestra de Sociedad Civil pulsada en esta reflexión.
Las nuevas reglas de juego:
El mundo ha cambiado. Como se acaba de poner de relieve, España también y mucho. Se han modificado por tanto profundamente las dinámicas internas y externas del país. El primer paso para adaptarse a estas nuevas dinámicas radica en conocer las reglas que configuran el nuevo campo de juego.
El nuevo escenario extra-fronteras de España ha experimentado cuatro cambios sustanciales:
• Globalización de mercados y sociedades (desarrollo del comercio internacional; mercados conectados globalmente y en tiempo real; homogeneización de patrones y hábitos socioculturales; hegemonía del inglés como idioma universal; expansión de la economía de mercado; etc.);
• Redistribución de fuerzas en el mapa geopolítico (auge de países emergentes; declive del peso relativo de Europa; traslación del centro de gravedad en Europa hacia los nuevos miembros; etc.); • Nuevos retos del planeta (escasez de recursos; preocupación medioambiental; migraciones sur-norte; terrorismo planetario; etc.);
• Consolidación de una nueva sociedad y mercado hispanoparlantes formados por más de 400 millones de personas.
Mientras, el nuevo escenario intra-fronteras de España también ha cambiado profundamente:
• Mutación sociocultural profunda, iniciada desde las nuevas generaciones (nativos digitales, nativos globales, nativos prosumidores – productores + consumidores, etc.), al compás de una penetración tecnológica cada vez más marcada;
• Consolidación del Estado del Bienestar, acompañada por un envejecimiento notable de la pirámide poblacional;
• Paso de un sistema con un centro de gravedad único a un sistema sin centro de gravedad o, según se quiera ver, con múltiples centros de gravedad;
• Asunción del paradigma de ecosistema como modelo de la nueva realidad del país (pone de relieve un conjunto de agentes sometidos a los mismos factores “ambientales”, que mantienen entre ellos relaciones complejas, dependen directa e indirectamente unos de otros para su supervivencia, y se complementan ocupando cada uno su lugar más adecuado en el tablero conjunto);
• Nueva definición extendida de éxito para gobiernos y empresas que, a los preceptos originales, añade múltiples nuevos mandatos.
Cómo está realmente España hoy y por qué:
A la luz de estas nuevas reglas de juego, el análisis ha revelado que España no es hoy en día un país líder ni en madurez ni en oportunidades. Ocupa una posición intermedia en ambos conceptos, con grupos de países que la superan en madurez-país, en oportunidad-país o en ambas. Más allá de oportunidades concretas, la configuración actual convierte por tanto al país en poco atractivo para empresas, iniciativas, inversiones y talento. En este sentido, la Figura 1 muestra, para cada uno de los grupos de países considerados2 y España, la visión consolidada que reflejan los indicadores tanto de madurez-país (mitad izquierda de las barras del gráfico) como de oportunidad-país.
El país se encontraba a mitad de su transformación hacia un modelo de economía avanzada cuando llegó la globalización unida a un periodo largo de razonable estabilidad mundial. Esto ha posibilitado a un nutrido grupo de países la entrada en el juego de competencia global en unas condiciones suficientes. En el momento actual, España no ha conseguido alcanzar el desarrollo adecuado de la Economía del Conocimiento como para competir en bienes y servicios sofisticados con los líderes pero, al mismo tiempo, no puede seguir compitiendo en costes con los nuevos entrantes como proveedor de bienes y servicios de menos valor.
El modelo vigente de España ha generado resultados buenos o excelentes en el pasado, pero da señales claras de agotamiento desde hace ya unos años. Nació para servir a una realidad social, económica y política, y para aprovechar unas oportunidades que ya no se parecen en nada a las actuales, ni en lo local ni en lo global.
C. Marco.
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